El
23,8% de toda la energía producida por la fotosíntesis es consumida por
el ser humano, lo que afecta a la diversidad de vida sobre la Tierra y
aumenta la desertificación.
Los
seres humanos se apropian ya de un cuarto de la energía planetaria
producida por la fotosíntesis. En algunas áreas de la Tierra el 63% de
la producción total de la energía generada por las plantas es consumido
directa o indirectamente por los seres humanos.